REE ha publicado el avance del balance eléctrico español de la temporada 2016. [enlace sistema eléctrico español – avance 2016]. Los datos que en él se publican nos dan una visión general del sistema eléctrico español, y revisando la evolución de las magnitudes a lo largo de los años y comparando con algunos datos económicos nos permite obtener unas interesantes conclusiones.

Demanda nacional y potencia instalada.

La demanda nacional ha aumentado en 2016 un 0,8% respecto al año pasado hasta situarse en 265.317 GWh.  Si observamos la evolución en los últimos siete años, la demanda eléctrica ha disminuido en nuestro país un 4,5% a pesar de que el PIB ya ha recuperado los niveles de 2007. Esto parece indicar un incremento en la eficiencia en el uso de la energía eléctrica por parte de los consumidores y es sin duda un dato positivo.

En las siguientes figuras podemos ver la evolución del PIB real y de la demanda eléctrica entre los años 2007 y 2016.

Como podemos  observar, la potencia instalada ha aumentado desde 2007 en un 16.4% hasta 105.308 MW, a pesar de que la demanda ha disminuido en el mismo periodo un 4,6%. Es más, si analizamos el máximo de potencia instantánea peninsular en 2016 ha sido de 40.489 MW, lejos del máximo histórico ocurrido en diciembre de 2007 de 44.876 MW.

Igualmente la potencia media durante 2016 ha sido 30.287 MW. Es decir, la potencia instalada supera en 3,48 veces a la potencia media demandada, y en 2,6 veces a la potencia máxima demandada.

Es evidente que el sistema eléctrico español está excesivamente sobredimensionado para las necesidades de consumo. Aún así sigue contando con los mecanismos de pagos por capacidad e interrumpibilidad por los cuales dispone de potencia eléctrica ociosa que encarecen la factura del consumidor a pesar de tratarse de servicios innecesarios en su mayoría.

Uso de renovables.

Otro aspecto del que podemos sacar conclusiones es del uso de energías renovables. Se produce un incremento en la generación renovable desde una cuota del 36,9% hasta el 41,1% pero únicamente a costa de la producción hidráulica. Es decir, la generación eólica, solar y otras fuentes renovables está estancada desde 2010 y es la hidráulica la que adapta su perfil en función de la climatología.

Intercambios internacionales.

Cabe destacar el incremento en el intercambio de electricidad con Francia, el cual se ha triplicado en los últimos cuatro años. A esto seguro que contribuyen las últimas interconexiones realizadas con el país vecino. En cualquier caso el intercambio neto apenas supone el 2,8% de la energía consumida.

Conclusiones.

A modo de resumen podemos concluir: la demanda eléctrica continúa en niveles muy bajos, por debajo de la del año 2007, aunque la economía ya se encuentra en niveles de PIB de dicho año. Parece por tanto que se lleva a cabo un uso más racional de la energía eléctrica por parte de los consumidores, es decir, somos más  eficientes energéticamente hablando.

Sin embargo, a pesar de la caída del consumo la potencia instalada ha aumentado considerablemente desde 2007 así como los costes en pagos por capacidad e Interrumpibilidad. El sistema eléctrico español está excesivamente sobredimensionado y esto repercute en el coste de la electricidad.

Las políticas de los últimos años en contra del uso de renovables se dejan sentir, de manera que desde 2010 la generación eólica y solar está estancada, paradójicamente este año se ha incrementado la cuota de renovables gracias a un año húmedo climatológicamente hablando que ha favorecido el aumento de la producción hidráulica.

Finalmente indicar que si bien los intercambios internacionales han aumentado en los últimos años, todavía suponen un porcentaje muy reducido de la electricidad consumida en España.

Autor: Alvaro Bengoa Legorburu

Anuncios