Estados Unidos está llevando a cabo políticas proteccionistas en forma de aranceles aduciendo la necesidad de proteger a sus industrias estratégicas. La realidad muestra que la medida va a dirigida hacia China, dado que su balanza comercial con el gigante asiático está muy descompensada, presentando un déficit de 374.000 millones de $ en 2017. Estados Unidos acusa a China de dañar los derechos a la propiedad intelectual americana al presionar a las empresas americanas que quieran comerciar en China para que cedan su tecnología a las empresas locales. Por su parte China anuncia que tomará medidas al respecto.

La historia económica principalmente en el siglo XX ha dado muestras sobradas de los efectos perniciosos de las políticas proteccionistas y de sus efectos sobre el comercio internacional. Basta recordar la ley de aranceles Smoot-Hawley de 1930 en Estados Unidos, cuyo objetivo era mitigar los efectos de la Gran Depresión, y que generó un efecto boomerang con respuestas proteccionistas a lo largo del mundo, y que a la larga contribuyó a crear el caldo de cultivo que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial.

La imposición de aranceles a las importaciones y el resto de políticas proteccionistas suponen un freno al desarrollo comercial mundial. En general conducen a una espiral proteccionista de consecuencias negativas para el crecimiento económico. Los efectos inmediatos  de la imposición de aranceles son la perdida de comercio y la presión inflacionista sobre los precios.

El comercio y las ventajas comparativas.

El libre comercio genera ganancias en el intercambio respecto a la situación de ausencia de comercio o autarquía. Conforme a la Teoría de la Ventaja Comparativa de David Ricardo, en una situación de apertura comercial cada país se especializa en la producción de aquellos bienes en los que presenta ventajas comparativas respecto al resto de países, exportando parte de los bienes al extranjero e importando otros cuyo consumo demanda pero en los que no tiene ventaja en su producción. Esta situación genera una ganancia derivada del comercio porque es posible para el país elevar el nivel de consumo al disminuir el precio de los bienes.

Por tanto el cierre del comercio y el viraje hacia el proteccionismo impulsa a empresas nacionales a producir aquellos bienes que dejan de llegar desde el exterior. En algunos casos, en aquellos donde el país se internacionalmente competitivo mejora sin duda la industria y el PIB. Aunque también tiene un aspecto negativo dado que la falta de competitividad exterior puede provocar el relajamiento en el desarrollo tecnológico y la pérdida de competitividad a medio plazo en mercados internacionales. Pero donde realmente se produce un fenómeno negativo es en aquella industria en la que el país no sea competitivo. La demanda agregada antes estaba formada por un factor internacional, importaciones, y por un factor nacional, producción local. Ahora el primer término desaparece y la industria local tiene que abastecer toda la demanda. Pero esto solamente va a ser posible a un nivel de precios superior, porque sus costes de producción son superiores. Esto provocará una presión al alza en los precios y generará una inflación creciente.

Efectos sobre la economía.

Normalmente la aplicación de aranceles a la importación nunca es unilateral, los países afectados responden con la misma moneda, aplicando aranceles al país que empezó la guerra comercial. Por tanto la industria competitiva de estos países se resiente, porque precisamente es esta industria la que comercia internacionalmente gracias a su competitividad. Por tanto vemos un impacto negativo en el PIB por disminución de la exportación. A menudo el incremento en la producción interior y disminución de las importaciones no compensará la perdida en la exportación y por tanto la balanza comercial se resentirá generando un mayor déficit para el cual el estado deberá buscar financiación. Por la vía de políticas monetarias expansivas empeorará el problema inflacionista detectado anteriormente. Por la vía de generación de deuda pública podría impactar negativamente en la inversión privada por desplazamiento hacia títulos de deuda con mejor tipo de interés.

Por tanto nos hemos metido en un jardín en el que vemos brotar fenómenos inflacionistas, disminución del PIB, aumento del déficit y de la deuda pública, y a medio plazo recesión económica que impactará en el empleo. Por tanto si el objetivo de una política proteccionista es proteger la industria local y el empleo, vemos que a medio plazo consigue justamente lo contrario.

La historia económica contemporánea ha dado muestras de lo negativos que pueden ser las políticas proteccionistas no solamente para el desarrollo económico de las regiones sino también como causante de potenciales tensiones y conflictos que puede llegar a generarse entre regiones.

Las reacciones proteccionistas en cadena.

Como hemos indicado al comienzo del artículo, Estados Unidos está planteando políticas arancelarias contra las importaciones procedentes de China. Las restricciones a la importación de productos chinos supondrán un desvío del comercio de estos productos hacia Europa, segunda potencia comercial, en la cual divisarán una potencial salida para sus productos. El Impacto sobre las empresas europeas va a ser significativo, y a la Unión Europa no le quedarán muchas opciones: tiene que buscar la manera de hacer competitivas sus empresas en un mercado abaratado a causa del desvío del comercio de China. Una de las opciones es aplicar políticas proteccionistas a las importaciones chinas, lo que provocará una reacción proteccionista en cadena.

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Autor: Alvaro Bengoa Legorburu

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