CORONAVIRUS: UN SHOCK EXTERNO EN LA ECONOMÍA, EFECTOS Y POLÍTICAS PARA COMBATIRLO.

El coronavirus está causando un shock mundial con efectos no solo sobre la salud de las personas y sobre el sistema sanitario sino también sobre la economía mundial, en este punto me quiero detener. Voy a analizar este shock desde el punto de vista macroeconómico y desde una perspectiva keynesiana, tanto porque mi intención es analizar la situación actual como el medio plazo, como porque las políticas de estímulo que se empiezan a proponer desde los diferentes países son de carácter keynesiano.

En este punto quiero hacer una reflexión, a partir de la Gran Recesión de 2008 resurgieron las políticas económicas keynesianas, olvidadas a partir de la crisis del petróleo de los 70 y sustituidas por políticas neoliberales. La razón es que países que aplicaron políticas de estímulo fiscal y gasto público como Reino Unido y EEUU salieron antes de la crisis que aquellos países o regiones que aplicaron políticas de austeridad y contención del déficit, como fue el caso de la Unión Europea. Por lo que se intuye de las políticas económicas que proponen los diferentes países, en este caso parece que hay cierta homogeneidad a aplicar políticas keynesianas de estímulo.

He establecido dos fases en el análisis: la primera fase durante la expansión y control de la pandemia, y la segunda fase una vez controlado el contagio y se vaya produciendo paulatinamente la vuelta a la normalidad.

Fase 1: Brusca Caida.

En primer lugar consideremos el coronavirus como un shock por el lado de la demanda, dado que las medidas de aislamiento de la población en sus domicilios aplicada para combatir la pandemia está suponiendo una caída de la demanda agregada sin precedentes. Dado que se trata de un fenómeno globalizado el efecto sobre las materias primas y combustibles se nota de manera especial.

El efecto secundario del aislamiento y la obligatoriedad del cierre de comercios, restaurantes y el derivado de cierres de empresas y fábricas por la falta de suministros y el riesgo de contagios masivos conlleva además de una caída de la demanda, también una caída por el lado de la oferta. Este efecto lo analizamos con más detenimiento posteriormente.

Es decir, analizándolo mediante un diagrama DA-OA la caída de la demanda agregada produciría una caída de la producción, del PIB, y una caída de precios.

Además es importante analizar el efecto sobre el desempleo: la paralización de la economía y el cierre temporal de negocios va a crear una bolsa de desempleo en muy corto plazo sin precedentes. Los sindicatos y patronales en España estiman que efecto del coronavirus puede causar un nivel de desempleo superior a un millón de personas.

Sobre los propios trabajadores y pequeños empresarios el efecto puede ser demoledor sobre todo en función de la duración del aislamiento, dado que la caída de las rentas familiares puede ser muy significativa. Como siempre la recesión afectará más profundamente a las clases más desfavorecidas, con empleos precarios y rentas más ajustadas sin colchón para este tipo de situaciones.

Las medidas propuestas por el Gobierno español y por la Comunidad Europea asumen el gasto de los desempleados temporales a través de ERTES ad hoc para combatir los efectos del coronavirus. Otras medidas ayudan a los parados y pequeños empresarios mediante la facilitación de créditos blandos, aplazamiento en el pago de impuestos y tasas públicas, y aplazamiento en el pago de hipotecas y alquileres.

Desde el lado la oferta agregada, la caída de precios de las materias primas, petróleo y electricidad supone un shock de oferta positivo que abarata los costes de  producción y desplaza la curva de la oferta agregada a la derecha, cayendo igualmente los precios de los productos. Es verdad que ciertos productos de aplicación sanitaria y desinfectantes más demandados durante la pandemia pueden escasear y subir sus precios, pero la regla general es una caída de precios.

Como ya hemos dicho, las medidas de aislamiento obligan al cierre de aquellas empresas que favorecen la concentración e industrias en las que respetar las medidas de prevención (distancias de seguridad, uso de mascarillas y guantes y productos desinfectantes) no es posible. Sin embargo gran cantidad de empresas pueden recurrir al teletrabajo o en buena parte de las industrias que no son intensivas en mano de obra pueden continuar con su actividad respetando las medidas de prevención. Para mi análisis voy a considerar que el efecto de caída de la oferta por el cierre temporal de empresas es mayor que el efecto de estímulo pro la reducción de costes de producción y que por tanto el efecto conjunto es un desplazamiento la curva de oferta agregada a la izquierda no excesivamente intensa.

Llevándolo al modelo IS-LM esta primera fase supone pasar del punto A con un nivel de producción Yo y un nivel de precios Po, hasta el punto A. Es decir se produce un frenazo de la economía con una caída de la producción y del nivel de precios.

Figura 1. Diagrama DA-OA durante la fase 1
Figura 1. Diagrama DA-OA durante la fase 1

Es decir la evolución que podría verse es una caída brusca de la demanda agregada durante la fase de aislamiento, más profunda cuanto más dure el aislamiento. El efecto es una caída de la producción y del PB nacional, acompañada de una caída de los precios.

El cierre masivo de empresas puede tener cierta justificación desde el punto de vista sanitario, pero no tiene sentido solicitar el cierre total de empresas por parte de sindicatos y algunas asociaciones y Administraciones esperando que el estado se haga cargo de todos los expedientes de regulación de empleo. En primer lugar porque cuanto más parada se encuentre la maquinaria de la economía más difícil va a ser ponerla de nuevo en la velocidad de crucero y más lenta y costosa será la recuperación económica; en segundo lugar porque los expedientes de regulación ofrecen a los trabajadores unas rentas más bajas que las obtenidas trabajando y esto afectará sin duda a la recuperación de la demanda; y en tercer lugar porque el estado va a ser incapaz de hacer frente a una factura tan elevada. La factura mensual para el Estado de un millón adicional de parados incluyendo las cargas sociales puede estar por encima de los 3.000 millones de euros.

Fase 2: Lenta Recuperación

Vamos a analizar el escenario que se puede presentar una vez finalice el aislamiento. Parece evidente que las políticas económicas, fiscales y monetarias que adopten los países van  a ser fundamentales para salir de la recesión.

En este caso la UE ha cambiado el criterio respecto a cómo responder ante una recesión, dejando de lado las políticas de austeridad aplicadas durante la Gran Recesión, y sustituyéndolas por políticas expansivas que den soporte a las economías: reducción de tipos de interés, compra de deuda pública y bonos privados para evitar el incremento de las primas de riesgo de los países y paquetes económicos para ayuda de los más desfavorecidos. Aunque no todos los países están alineados con estas medidas en este caso les conviene ponerse de acuerdo porque esta crisis afectará a todos los países sin exclusión.

Es de destacar la medida de hacer frente a los tipos diferenciales de deuda soberana mediante la compra masiva de deuda, dado que el alto coste de la financiación de la deuda fue uno de los principales problemas que tuvieron que afrontar los países periféricos de la UE durante la Gran Recesión.

Una vez finalice el aislamiento está claro que la demanda debe intensificarse, aunque la intensidad de este aumento dependerá sobre todo del tiempo transcurrido hasta el fin del aislamiento, del grado de paralización en el que se encuentre la economía y de las políticas de gasto público que vaya implementando el Gobierno. Cuanto más parada se encuentre la economía mayor será la dificultad y el coste para arrancarla y ponerla  a velocidad de crucero.

Desde el lado de la oferta agregada es predecible una recuperación de la producción y un encarecimiento de las materias primas y combustibles por su mayor demanda, es decir la curva de la oferta agregada recuperará su posición inicial. Probablemente este encarecimiento de las materias primas tampoco sea brusco dado que la curva de contagio no se está produciendo al tiempo en todos los países, algunos empezaron antes y saldrán antes y otros lo harán después.

Figura 2. Diagrama DA-OA durante la fase 2
Figura 2. Diagrama DA-OA durante la fase 2

La recuperación de la producción por parte de las empresas será gradual: las empresas que han reducido su producción pueden fácilmente alcanzar su ritmo normal, pero aquella que han parado tendrán mayores dificultades para arrancar. Otras no volverán a levantar la persiana. Este periodo puede llevar varios meses.

Lo que tarde la demanda agregada en recuperar la situación previa a la pandemia depende sobre todo de lo que dure el aislamiento o incluso de que se produzcan nuevos brotes en el otoño siguiente, así como de los estímulos que los gobiernos inyecten en la economía.

En el gráfico DA-OA he previsto una situación a medio plazo en la que no se recupera totalmente la demanda agregada, con lo que el punto C refleja un nivel de producción y de precios inferior a los que había antes de la pandemia.

Es decir la economía después del  brusco frenazo causado por el coronavirus va a tardar un largo tiempo en recuperarse. Serán las grandes empresas las que salgan antes de la crisis dado que disponen de mejores recursos financieros y liquidez para hacer frente a esta situación. Los pequeños empresarios y los autónomos tendrán mayores dificultades y serán fundamentales las políticas de estímulo por parte de los Gobiernos. A nivel social el mayor coste lo soportarán las clases más desfavorecidas que disponen de contratos más precarios y de menores rentas para sobrellevar esta crisis. Y por último a nivel sectorial el turismo puede sufrir una grave recesión dado que la diferente velocidad con la que se expande el coronavirus a lo largo del mundo va a provocar que la recuperación global sea lenta, lo cual limitará desplazamientos internacionales y aquellas actividades que supongan concentración de personas.

Autor: Alvaro Bengoa Legorburu

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